Hay muchas veces que no se que me sucede, que acontece dentro de mi, en que mi corazón sale corriendo por un lado y mi cuerpo se queda, inmovil, casi inerte, casi vivo, casi casi, y una desesperacion chiquita me invade ese huequito que dejó el escapista.
Como hoy, hace unos minutos, en que terminé de leer el cuento de Cortazar “Señorita Cora” y me desesperé un poquito en silencio, y vi pasar gente y me sentí incomodo, y saludó mi mano y mi voz sin voz, y tan solo queria dormir, solo dormir un poco calido bajo el sol que me quema y estoy incomodo con mis manos; talvez sea el cigarro que me armé para terminar de leer o no se que, pero yo pienso que hay muchas veces que los cigarros no merecen ser fumados y me cobran esa herejia con esa sensación.
Talvez solo sea que me he vuelto mas recepivo a muchas cosas y me afecto con las vivencias de los personajes, sobretodo aquellos que tienen, dentro de su corta vida de ceunto o novela, como centro algun tpo de amor por alguien, algun brote de esa emoción.
Tengo las manos frias, los brazos frios, y afuera hay un sol que calienta la peiel, pero no los huesos, no mis huesos




